La creación de Horror Vacui (II): _______ el contenido de la historia

Una vez que ya sabía cómo iba a contar la historia (sabía que se parecería a Minority Report y utlizaría la estructura del technoir) el siguiente paso era el contenido de la historia.

En principio iba a ser sobre los Big data, creía que este motivo me daría para sostener la historia, pero incluso antes de empezar a escribirla me di cuenta de que no sería capaz de articularla en torno a esta idea. Pero afortunadamente en una de esas interminables navegaciones por internet, no recuerdo que buscaba, me tropecé con el polvo inteligente. La idea es parecida a lo que se cuenta en el relato, son unos nanosensores que pueden tener múltiples aplicaciones:  introducidos en la estructura de los edificios pueden medir humedad, temperatura, gente en una planta; introducidos en el asfalto pueden medir cuantos coches pasan, camiones; introducidos en el torrente sanguíneo pueden localizar obstrucciones arteriales o células cancerosas… Lo que no he encontrado, pero no descarto que sea posible en su uso en el ser humano, es que sirvan para controlar neurotrasmisores en el cerebro, pero eso para la literatura no es problema. Ahí es donde la ciencia comienza a ser ficción.

Inmediatamente el polvo inteligente me recordó a los nanobots que tenía el personaje del Ingeniero en Stormwatch (Ficha Ingeniero en wikipedia en inglés) cuyo uso de los nanobots que componen su sangre es más fantástico que ciencia (al fin y al cabo es un comic de super-héroes), pero yo decidí que aunque iba a ir más allá de lo que era actualmente posible me ceñiría por lo menos a lo verosimil, sino a lo veraz.

Me informé (en la medida de mis posibilidades) de hasta qué punto era posible que esos nanobots pudiesen manipular los neurotrasmisores del cerebro. Y esto es lo que concluí. Creo que es bastante factible que esos nanobots pudiesen emitir una pequeñísima señal eléctrica que multiplicada por cientos de ellos pudiese disparar una neurona y sus correspondientes neurotrasmisores (incluso provocar la liberación directa de estos), lo que no veía tan claro es cómo activar los nanosensores concretos que debían emitir la señal. Para eso debía haber un chip o algún tipo de ordenador que controlase la posición exacta de cada uno de esos nanobots y ese chip debía estar situado en el cuerpo de la persona. De ahí surgió la idea del Chip de Control Central (o CCC). Hacerlo de carne en vez de silicio fue una decisión para hacer más dramática la parte en la que se lo extrae. Aún así sigo viendo problemático cómo se comunican los nanobots y el CCC. Si envian una señal electromagnética para señalar su posición en el cuerpo ¿no afectaría esa señal a las neuronas que estuviesen cerca? Así que no me metí en el relato muy a fondo con esa cuestión, pues podía hacerme caer en inconsistencias. Hay dos posibles soluciones: 1. Como los nanobots pasan cerca del chip en su camino al cerebro, en ese momento el chip puede saber su posición y después a través de un algoritmo calcular la posición que van teniendo a lo largo de su recorrido por el cerebro (supongo que esto es prácticamente imposible, pues en el torrente sanguineo seguro que hay muchos elementos que pueden hacer desviarse a estos nanobots de su ruta modelizada). 2. Como el chip a su vez está conectado al sistema nervioso central (al tallo encefálico): ¿Es posible que los nanobots se pudiesen comunicar con el CCC excitando los nervios del cerebro? La verdad es que no soy médico ni biólogo, pero desde la ignorancia me parece una idea verosimil y por eso deje apuntado esta solución cuando él se quita el chip. Sin entrar en más puesto que no quería pillarme las manos.

Así que tenía el elemento principal de la narración: el polvo inteligente y además utilizado en lo que para mí iba a ser el tema de reflexión del relato (su subtrama): como el cerebro es una máquina que funciona sola y a veces de modo errático (como cuando tenemos ataques de ira…), el polvo inteligente me ayudaría a crear una sociedad en el que se pudiese controlar de forma consciente lo que sucede de forma inconsciente en nuestro cerebro.

Hace tiempo que en mis clases a mis alumnos les explico a grosso modo el funcionamiento del cerebro y el problema de la conciencia y este relato iba fundamentalmente a hablar sobre ello: sobre que la consciencia juega un papel limitadísimo en lo que somos.

Hace un par de años descubrí estos documentales:

El cerebro inconsciente 1

El cerebro inconsciente 2

Yo ya sabía que la mayoría de las cosas que hacíamos era de manera inconsciente, que el cerebro construye la realidad ordenando los datos que le llegan (al fin y al cabo el idealismo consiste en ello), pero estos dos documentales me enseñaron fenómenos que no conocía. Quería utilizar varios de ellos en mi relato, pero finalmente no me fue posible de forma concreta, aunque la idea estaba ahí.

Utilizo de forma concreta dos veces esas construcciones del cerebro: 1. Cuando en el inicio (página 5) Jack Miller escribe constanmente en vez de constantemente. Este “truco” se basa en un conocido texto que circula por internet:orden letras

Yo tuve que llegar a la tercera línea para darme cuenta de lo que ocurría. Lo que muestra este texto es hasta que  que punto nuestro cerebro reconstruye e interpreta la realidad a su conveniencia, le dota de un sentido que no tiene.  2. El otro elemento es introducir la repetición de una palabra de manera consecutiva. ¿Acaso te has dado cuenta de que tres líneas más arriba está repetido el que dos veces seguidas? Así funciona nuestro cerebro, es capaz de no ver aquello que no le interesa.

Esta iba a ser la subtrama del relato: cómo funciona el cerebro y cómo nos configura lo que somos.

La siguiente cuestión era el desarrollo de la trama. En las novelas negras normalmente el desarrollo consiste en dar vueltas en una búsqueda del asesino que a su vez presenta la sociedad en la que vive el protagonista (y al mismo tiempo se muestran las carencias de esta).

En el relato no quería caer en el maniqueísmo y quería presentar una sociedad en la que el polvo inteligente fuese tanto como una bendición como una posible maldición. Así que los personajes que se iba a encontrar en su investigación debían presentar las dos caras del polvo inteligente.  Por eso me decidí a que la trama tuviera tintes políticos, eran ellos los que debían reflejar esta dualidad. En principio en su búsqueda iba a encontrar cuatro personajes: el partido de izquierda, totalmente en contra del polvo; el partido racionalista en contra pero por razones diferentes; el partido neoliberal que estaba totalmente a favor del polvo y un empresario que iba a ser el culpable de todo. Pero si hay algo que me pone nervioso del cine negro es que el protagonista dé vueltas alrededor de lo mismo (siga pistas falsas, hable con personajes que no hacen que avance la historia) y en muchas ocasiones ni tan siquiera los personajes que se va encontrando son interesantes. Por eso decidí que Jack Miller en su investigación iba a encontrarse solo con personas que tuvieran algo que decir. Así que esas cuatro paradas se convirtieron en dos: el partido izquierda racional y el empresario neoliberal. Cada uno daría un punto de vista opuesto sobre el polvo inteligente y no marearía la perdiz con la investigación.

Así fui creando el esqueleto de la trama que conduciría finalmente a la conclusión de que el neoliberal era el culpable y Jack le secuestraba para obligarle a confesar qué era lo que iba a hacer. Pero según pensaba en como las pistas iban conduciéndole hacia él, cada vez me encontraba más como un deus ex machina haciendo que todo encajase hasta que me planteé el tema de cómo descubría que usaba el polvo para cambiar el voto de la gente. Podía habérselo confesado a base de hostias, pero que le secuestrase ya era un tema díficil de explicar si antes no averiguaba algo realmente contundente. Y no encontraba la manera de hacerlo de forma natural, sin que se notase la intervención del escritor. Y es que esto también es algo que me pone de los nervios en las novelas negras: que cuando el protagonista se encuentra en un callejón sin salida aparece alguien o encuentra algo que como un deus ex machina le pone de nuevo en marcha. Y quería evitar esto a toda costa. Así que de repente me acordé de un comic que había leído hace tiempo y encontré la solución perfecta a la que dedicaré el siguiente capítulo.

 

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