Horror Vacui ya lo anticipó: Big Data y el control del individuo

Que la ciencia ficción está escrita como un anticipo real de lo que puede ocurrir es un hecho. Que en Horror Vacui se hablan de cosas que ya están aquí también. En relación a la siguiente noticia del País en la que un algoritmo permite a un ordenador hacer un pérfil psicológico mejor que el de cualquier amigo incluyendo la pareja, es algo que ya estaba no solo apuntado sino explicitado al comienzo del relato Horror Vacui (si no lo has leído ya estás haciéndolo).

Facebook-Dark-Background-480x854Como ya he explicado en la primera página sobre el proceso creativo de Horror Vacui, los Big Data o datos masivos es un tema que me interesó desde el primer momento que leí sobre ellos. La inteligencia de datos o Big Data no es ni más ni menos que la acumulación ingente de datos sobre cada uno de nosotros y los usos de esa información.

En la noticia se señala que han creado un algoritmo que es capaz de hacer un perfil psicológico sobre ti mejor que el que haría cualquier amigo o tu propia pareja, solo accediendo a tus datos de Facebook y sabiendo los Me gusta que has realizado. Eso se consigue manejando los datos de miles de usuarios y dotándoles de categorías a los Me gusta que tienen. Así si por ejemplo tienes un Me gusta a Expansión Económica, al PP y a la Razón, y eso coincide con que el 90% de las personas que tienen esos tres Me gusta son liberales, el ordenador deduce que eres liberal. Por supuesto cuanto más datos sobre gente tenga el ordenador, más acertará (por eso en el artículo se dice que según aumentan los Me gusta que se realizan, el ordenador lo hace mejor). Pero daros cuenta, lo importante aquí es que esa relación se establece de modo estadístico, por lo que no necesito más que muchos datos para encontrar correlaciones (¡en la noticia se dice que con 100 me gusta se puede establecer tu sexo, raza e ideología!). Por eso los datos masivos son capaces de encontrar correlaciones en las que nunca hemos pensado (recordad el ejemplo del relato del vendedor de coches de segunda mano que es un caso real). Es decir, que tener datos es lo importante y no sofisticados programas de ordenador que encuentren las razones últimas de la cosas y así se deduce que quien posea esos datos tendrá el poder.

En el relato Horror Vacui una parte fundamental de la prevención de crímenes se basaba en estos datos y las correlaciones de miles de individuos. Eso está bien y podría ayudar a muchas cosas (como a prevenir crímenes), pero también tiene sus peligros.

Los que me conocen saben que siempre he sido reticente a las redes sociales, por otras razones ajenas a esta, pero con el tiempo me he dado cuenta de que no estaba tan desencaminado (en el fondo soy un conspiranoico Jack Miller y que me ofrezcan algo gratis me escama, es decir cientos de megas en sus servidores). Las redes sociales son una de las fuentes fundamentales de recogida de datos. A través de ellas no solo saben de qué hablamos, lo que nos gusta, nuestro estado de ánimo, sino con quien nos relacionamos etc. Por lo que es obvio que en esos datos se encuentra reflejado nuestro perfil psicológico. En el relato yo utilizo el ejemplo de Google en el uso de los datos masivos o inteligencia de datos, pero lo mismo me habría valido el de Facebook. Y seguro que pensáis, bueno vale, Facebook sabe esas cosas de mí ¿y qué?

Pues yo veo fundamentalmente dos problemas que trataré de forma independiente:

1. La inteligencia de datos va a ser fundamental en las sociedades futuras y en quien posea esos datos será el que posea el poder. En ese sentido Facebook, Google (a través de lo que buscáis también es posible hacer perfiles psicológicos y Google almacena todos los datos de esas búsquedas, además de estar promocionando Google + para que cada vez que realizas una búsqueda sepa quien la hace), Twitter son compañías que ofrecen un servicio gratis (por ejemplo google books ha escaneado millones de documentos, ¿para qué? para dar con el mejor traductor del mundo), pero en contrapartida están acumulando millones de datos sociométricos. ¿Y qué, os preguntaréis? Pues que la inteligencia de datos va a suponer en el futuro, poder, mucho poder (económico: saber a quien vender y cómo, conocimiento de tendencias sociales…) y estas compañías se están conviertiendo ya en monopolios, porque esa información solo la poseen ellas. Y van a tener un bagaje tal que va a ser muy difícil competir contra ellas. Y como sabemos en una economía de mercado lo peor que puede haber son los monopolios porque van a tener ellos todo el poder. En mi relato eso no es tan problemático porque el gobierno se ha dado cuenta de la importancia de esos datos y ha promulggado una ley que obliga a las compañías a hacerlos públicos de forma anónima, por lo que cualquiera puede encontrar esas correlaciones. Pero en realidad no soy tan optimista de que esto vaya a pasar y al igual que ahora hablamos de que las petroleras manejan el mundo, en el futuro a lo mejor tenemos que hablar de Facebook y Google como los que lo hacen (¿por qué creéis que Facebook pagó 20000 millones de dólares por wassap? Porque saber de lo que hablamos a tiempo real es una información que vale millones). Y este panorama, que haya monopolios de la información, me inquieta y mucho porque va a ser casi imposible hacerles frente.

2. Pero si el futuro te parece muy lejano y mi visión muy pesimista, aquí va otra razón para tener cuidado con las redes sociales: cuando tu aceptas las condiciones de Facebook, o las cookies de Google, estás aceptando que puedan usar todo lo que tu cuelgas allí y vender esos datos a terceros. Y pensarás, a mí me da igual lo que hagan. Pues no debería. En un artículo del Mente y cerebro de este mes (aquí está el link al artículo que solo cuesta un euro, es una gran revista y merece la pena financiarla: http://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/numeros/2015/1/perfil-profesional-en-las-redes-sociales-12770) ya se dice que el 93% de las empresas americanas ya usaban los datos de las redes sociales para la selección de personal. Es decir, que cuando vas a una empresa buscando empleo, a lo mejor esta ya sabe todo sobre ti (y con el tiempo recordad que la información será mayor y a lo mejor no se necesita mucho más para selecionar a los trabajadores) lo que a lo mejor convierte a tu entrevista en una pantomima. No creáis que esto es algo solo americano, en el futuro estos datos se terminarán usando cada vez más, por lo que tú serás lo que seas en esas redes sociales. Y es más, tú no podrás negarte a que Facebook venda esos datos a las empresas porque ya has aceptado esas condiciones. Yo me he abierto Facebook y se por qué lo he hecho y cual el el uso que le voy a dar y lo que va a aparecer allí. ¿Puedes decir tú lo mismo? ¿Controlas tú los datos que estás dando a través de la red o te controlan ellos a ti? Porque si el día de mañana se impone, por ejemplo, esta forma de selección de personal tú no podrás hacer nada por cambiarla, porque el registro ya está ahí y cómo dijo Mcluhan hace más de 40 años y que cito en el relato: “Cuantos más registros sobre nosotros hay en las bases de datos menos existimos”. Al fin y al cabo tú te conviertes en esos registros y la presencia física deja de tener importancia. Vamos hacia un mundo así, por lo que es necesario controlar la imagen que proyectamos en las redes sociales si no queremos que esta nos controle a nosotros. Al fin y al cabo cuanto menos controles estos datos, menos libre serás.

Y que conste que no soy un tecnófobo ni estoy en contra de los datos masivos. Me parece que bien utilizados pueden ser muy provechosos (y en el relato así lo reflejo), pero por un lado creo que se deben democratizar o debemos exigir a Facebook, Google etc que los hagan públicos de forma anónima para que estén al alcance de todos (y esto se consigue no aceptando entrar en su juego hasta que lo hagan) y por otro lado siendo conscientes de la importancia de estos datos y no dejándonos llevar como ilusos creyendo que lo que yo diga en Facebook, Twitter o lo que busque en google no tiene importancia. Es decir, debemos controlar nosotros estos datos porque sino nos controlaran a nosotros. Yo por si acaso tengo desconectada mi cuenta de Google + cuando realizo una búsqueda.

Cómo veis no es un problema baladí y tiene mucho que ver con el nuevo mundo que se está configurando a través de internet. Siempre hemos sido sujetos que dependen de una imagen, la que proyectamos hasta ahora personalmente a los demás: por eso nos vestimos como nos gusta, nos arreglamos, guardamos silencio y hablamos cuando creemos oportuno, para dar una imagen de nosotros que por lo menos controlemos mínimamente. Pero en las redes sociales parece que vomitamos todo lo que se nos ocurre sin ningún control, o mucho menos al que dedicamos a nuestra imagen personal y probablemente sea tan importante o lo será, sino más que esta. Por eso no es una cuestión de demonizar a Facebook ni Google, ni a la inteligencia de datos sino, válgame la redundancia, de utilizarlos de forma inteligente, pero no por otros sino por nosotros porque es la única forma de ser sujetos un poco menos sujetados.

 

 

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